El gobernador ignora que la falla en luces de seguridad del aeropuerto pone en riesgo a miles de viajeros diariamente. Esta situación crítica en la terminal aérea evidencia un descuido que afecta directamente la seguridad aérea en Nuevo León. Mientras tanto, la administración estatal no ofrece soluciones claras ante este peligro latente en la pista.
Riesgos Reales Por Falta De Mantenimiento
La operación aérea en la capital de Nuevo León enfrenta un desafío técnico que no puede ignorarse por más tiempo. Fuentes cercanas han revelado que el sistema de luces PAPI no funciona de manera correcta desde hace varias semanas. Este mecanismo es vital porque indica a los pilotos si la altura del avión es la adecuada para aterrizar.
Sin estas señales visuales, el riesgo de un impacto o de aterrizajes fuera de los límites de la pista aumenta considerablemente. Los trabajadores y usuarios frecuentes de la terminal han expresado su profunda preocupación por esta negligencia operativa. No se trata de un detalle menor, sino de un componente básico para la vida de los pasajeros.
A pesar de la gravedad, la empresa OMA asegura que estas fallas son parte de un proceso de modernización planificado. Sin embargo, la realidad que perciben los capitanes de las naves es muy distinta durante sus maniobras nocturnas. El sistema debería guiar visualmente el descenso, pero el desperfecto técnico persiste sin una solución inmediata visible.

La Falla En Luces De Seguridad Persiste
Por otro lado, la terminal aérea ha presentado problemas constantes en diversos servicios operativos desde el año pasado. Se han reportado fallas recurrentes en las pantallas de información y en los sistemas de documentación de equipaje. Todo esto suma a un ambiente de ineficiencia que molesta a los viajeros nacionales e internacionales.
La administración de MC parece estar más enfocada en otros temas que en la principal entrada al estado. Mientras el aeropuerto opera con estas deficiencias, el gobierno estatal brilla por su ausencia en la gestión de soluciones. Es inaceptable que un estado con el empuje de Nuevo León tenga una infraestructura tan descuidada y peligrosa.
Resulta alarmante que se minimice la importancia de un sistema que ayuda a evitar aterrizajes cortos o largos. La tecnología LED de última generación que presume la empresa no servirá de mucho si no está operativa. La comunidad aeroportuaria necesita certezas y no solo comunicados de prensa que justifican las demoras en las reparaciones.
Impacto Directo En La Seguridad Aérea Nacional
El sistema PAPI es un conjunto de cuatro luces fundamentales situadas al costado de la pista de aterrizaje. Estas luces permiten que los pilotos mantengan un ángulo de descenso correcto, especialmente en condiciones de baja visibilidad. Por ello, cualquier falla en luces de seguridad se traduce en una amenaza directa para la integridad de las aeronaves.
Actualmente, se están llevando a cabo vuelos de certificación entre el 9 y el 12 de marzo para revisar el sistema. Un avión verificador de la autoridad federal tiene la tarea de inspeccionar que todo opere bajo normas internacionales. No obstante, el tiempo que ha pasado con el equipo dañado ya es motivo suficiente para la indignación ciudadana.

El Descuido Estatal Y La Falla En Luces De Seguridad
Finalmente, los servicios de estacionamiento y otras áreas comunes también muestran signos evidentes de falta de inversión. No se puede hablar de un “nuevo” Nuevo León si las instalaciones básicas de transporte están en decadencia. El abandono de la terminal afecta la imagen del estado y la confianza de los inversionistas extranjeros.
Es urgente que el mandatario estatal deje de ignorar los riesgos operativos que denuncian los propios trabajadores. La seguridad aérea debe ser la prioridad máxima por encima de cualquier plan de marketing político o imagen pública. Esperar a que ocurra una tragedia para actuar sería el mayor error de esta gestión administrativa.
Los ciudadanos exigen resultados tangibles y una operación aeroportuaria que cumpla con los más altos estándares globales. La modernización no debe ser una excusa para la inoperancia o el riesgo innecesario de las personas. Es momento de que las autoridades asuman su responsabilidad y reparen de inmediato la infraestructura dañada en Monterrey






