El Pacto Nacional Contra El Feminicidio representa una estrategia clave del gobierno de Lula da Silva para frenar la violencia de género en Brasil. Mediante la cooperación entre los tres poderes del Estado, este acuerdo busca proteger a las mujeres y combatir la impunidad. El Pacto Nacional Contra El Feminicidio es una respuesta urgente ante las cifras alarmantes de asesinatos machistas actuales.
Un compromiso total del Gobierno
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido tomar cartas en el asunto. Junto a los líderes del Poder Judicial y Legislativo, firmó un acuerdo histórico en Brasilia. Este documento busca elevar la lucha contra la violencia de género a una prioridad política nacional absoluta.
Lula admitió que su esposa, Janja da Silva, ha sido fundamental en este proceso. Gracias a su insistencia, el mandatario comprendió que la violencia machista no es algo normal. Por eso, el pacto promete unir esfuerzos para que las instituciones actúen de forma más rápida.
Aunque el anuncio fue potente, todavía quedan dudas sobre el presupuesto real destinado a estas tareas. El desafío es enorme, ya que actualmente mueren cuatro brasileñas al día por causas machistas. Es una cifra que estremece a toda la sociedad y exige una respuesta inmediata del Estado.

La cultura machista bajo la lupa
Para el mandatario, no basta con tener leyes estrictas si la mentalidad no cambia. Brasil ya cuenta con muchas medidas de protección, pero las agresiones siguen subiendo cada año. En 2025, se registraron 1.530 feminicidios, la cifra más alta desde que se tiene registro oficial.
Lula enfatizó que los hombres tienen un rol vital en esta batalla cultural. Según sus palabras, no es suficiente con que un hombre no sea un agresor violento. Cada ciudadano debe convertirse en un agente de cambio en sus círculos sociales más cercanos.
La idea es deconstruir la cultura machista “ladrillo a ladrillo” en bares y partidos de fútbol. El gobierno cree que la educación y la conversación entre pares son herramientas poderosas. Sin este cambio de raíz, las medidas públicas de acompañamiento podrían quedarse cortas en el futuro.
Instituciones Unidas Por La Seguridad De Las Mujeres Brasileñas
El pacto establece que los tres poderes deben compartir información de manera constante y fluida. Esto servirá para acelerar los procesos judiciales y asegurar que los agresores reciban castigos ejemplares. La meta es que ninguna denuncia quede guardada en un cajón por falta de coordinación.
Vanessa Dolce de Faria, representante de género, destacó que este es el tercer gran pacto nacional. Se une a los esfuerzos previos por la democracia y la transición ecológica en el país. Esto demuestra que la seguridad de las mujeres ya no es un tema secundario para el Palacio de Planalto.
Es curioso notar que, a pesar de la intención, los firmantes del pacto fueron seis hombres. Esto refleja lo mucho que falta para que las mujeres ocupen espacios de poder real. Aun así, el compromiso institucional es un paso adelante que las organizaciones sociales ven con buenos ojos.

Los desafíos reales en las calles
A pesar del optimismo oficial, las víctimas directas y activistas piden acciones que sean tangibles. Regina Jardim, creadora del memorial Quem Ama Liberta, señala que faltan refugios seguros para las denunciantes. Muchas veces, poner una denuncia se convierte en un riesgo mortal para la mujer.
Jardim advierte que aumentar las penas no siempre es la solución mágica que todos esperan. La clave reside en evitar que el asesinato ocurra mediante una prevención real y efectiva. El acompañamiento debe ser constante para que la mujer no se sienta desprotegida tras hablar.
Finalmente, el gobierno lanzará una campaña publicitaria masiva para llevar este mensaje a todo el territorio. Incluso a nivel internacional, Lula busca alianzas con líderes como Claudia Sheinbaum de México. La batalla es global y Brasil quiere liderar el cambio en una región con récords tristes.





