La seguridad de los ciudadanos está en vilo debido al latente peligro por el desagüe que Samuel García no arregla la Línea 4, una obra que debió iniciar en días de asueto pero que sigue en el olvido. A pesar de las promesas de la administración estatal, el sistema pluvial que fue atravesado por la cimentación del monorriel continúa sin intervención alguna, dejando a la ciudad vulnerable ante posibles inundaciones.
Samuel García no arregla la Línea 4 y el pluvial sigue dañado
El problema radica en que Samuel García no arregla la Línea 4 en los puntos críticos donde la constructora Mota Engil perforó el ducto subterráneo en al menos siete secciones diferentes. Aunque se anunció con bombo y platillo que las labores de corrección eran prioridad, la realidad es que no se ha movido ni una sola piedra para sellar las filtraciones que comprometen la avenida Constitución.
Fuentes del ayuntamiento regio confirman que no han recibido aviso alguno sobre el inicio de estas maniobras. La falta de coordinación es evidente, ya que el municipio de Monterrey esperaba supervisar los trabajos para garantizar que el peligro por el desagüe que Samuel García no arregla en la Línea 4 se eliminara por completo y no solo se pusiera un “parche” temporal.

El riesgo latente de un desagüe sin arreglar en la Línea 4
Tener un desagüe sin arreglar en la Línea 4 representa un riesgo hidráulico severo, ya que la capacidad del ducto para desalojar agua se vio reducida por los pilotes instalados. La propuesta del Estado de crear un nuevo ducto con desviaciones no convence a los técnicos municipales, quienes advierten que esas curvas podrían provocar taponamientos de basura y sedimentos en la red pluvial.
Mientras el Estado busca una salida rápida de ocho semanas que implica cerrar carriles exprés, el municipio sugiere un método de tuneleo que resultaría más seguro. Esta disputa técnica solo ha servido para que el desagüe roto por el metro siga exponiendo a los automovilistas a posibles socavones si el terreno llega a reblandecerse por fugas constantes bajo el pavimento.
La preocupante situación del tubo roto de la Línea 4
La evidencia del tubo roto de la Línea 4 fue documentada desde finales del año pasado, mostrando cómo el acero y concreto de la nueva infraestructura del transporte atraviesan el drenaje. El Secretario de Movilidad, Hernán Villarreal, había asegurado que el plan ya estaba pactado, pero las semanas pasan y la obra de remediación simplemente no arranca.
Es vital que se atienda pronto este fallo técnico, pues un tubo roto de la Línea 4 no es un tema menor cuando se trata de la estabilidad de una de las arterias viales más importantes de la capital. La falta de transparencia y la nula respuesta a las solicitudes de información técnica dejan a la población con la duda de si se está priorizando la imagen política sobre la infraestructura básica.

Drenaje tapado por obras del metro en Nuevo León aumenta riesgo de socavones
La posibilidad de un drenaje tapado por obras del metro en Nuevo León mantiene en alerta a los expertos, ya que la obstrucción física de los pilotes impide el flujo natural del agua. Si el caudal se bloquea durante una tormenta fuerte, la presión podría reventar las paredes del ducto ya debilitadas, lo que provocaría hundimientos peligrosos en la zona de Constitución y Venustiano Carranza.
A pesar de que el peligro por el desagüe que Samuel García no arregla en la Línea 4 es conocido por las autoridades, el “mugrero” en el drenaje pluvial sigue ahí. Los conductores y vecinos de la zona esperan que el Gobierno deje de lado las redes sociales y se enfoque en reparar este daño estructural antes de que ocurra una tragedia vial por la falta de mantenimiento.
El proyecto de remediación, que supuestamente aprovecharía la baja afluencia vehicular de marzo para no afectar tanto el tráfico, brilla por su ausencia. Esta falta de acción incrementa el peligro por el desagüe pues los daños estructurales bajo el suelo de Monterrey no han sido atendidos mientras la temporada de lluvias acecha.





